No todos los pacientes con cáncer de pulmón tienen los mismos síntomas o signos, sin importar la etapa.² La mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón son diagnosticados cuando la enfermedad ya se ha propagado a otras partes del cuerpo (cáncer de pulmón metastásico o avanzado)⁶, lo que demuestra lo desafiante que resulta reconocer los síntomas, incluso en las etapas más avanzadas. En esta etapa avanzada, los signos y síntomas pueden no estar limitados solo a los pulmones. Por ejemplo, los ganglios linfáticos forman parte de un sistema de órganos en el cuerpo que filtra la sangre y otros líquidos, y ayudan a combatir infecciones.⁷ En general, cuando el cáncer se extiende a los ganglios linfáticos, estos tienden a agrandarse y pueden notarse a simple vista o al tacto.⁷ Sin embargo, los ganglios linfáticos pueden aumentar de tamaño debido a una infección, por lo que es fundamental que un profesional médico realice un examen para obtener un diagnóstico correcto. Otros signos y síntomas relacionados con el cáncer de pulmón en etapa terminal pueden incluir la propagación y daño al hígado (que provoca hinchazón en el abdomen o coloración amarillenta de la piel o los ojos), al cerebro (dolores de cabeza o debilidad en una parte del cuerpo) o a los huesos (dolor óseo o huesos débiles).⁷